¿Tu piscina necesita reparación? Arregla los daños con estos datos

como reparar una piscina

En ocasiones, por el paso del tiempo, el clima, cambios en el terreno, daños en los sistemas de mantenimiento y otros factores, aparecen problemas en nuestra piscina que hacen necesario que se realicen algunas reparaciones.

En este artículo revisaremos cuáles son los problemas más comunes que se presentan en las piscinas y cómo repararlos. Estos consejos también te serán bastante útiles si consideras rehabilitar una alberca que tiene tiempo sin funcionar, o si deseas renovar la que ya tienes.  Dicho esto, empecemos, pero antes, ¡Respira! La reparación de tu piscina no tiene por qué causarte demasiado estrés. Estos problemas son más frecuentes de lo que imaginas y la mayoría tienen solución si sabes lo que debes hacer.

reparacion de piscina

Daños más comunes de las piscinas 

La reparación de piscinas puede hacerse de forma mucho más efectiva y rápida siempre y cuando se hayan detectado muy bien los daños que se presenten, por lo que si has empezado a notar que algo no anda bien con tu alberca, es importante que encuentres rápidamente las causas de los posibles problemas. Entre los problemas más comunes encontramos las pérdidas de agua, filtraciones, fisuras o grietas en las paredes o el vaso, el óxido en los metales, las incrustaciones de cal y problemas con el agua.

Cómo reparar los daños

reparación de los daños de las piscina

Humedad y filtraciones

Una señal obvia de que la piscina presenta filtraciones es la pérdida de agua. Lo cierto es que no resulta fácil determinar una medida concreta a partir de la cual debamos preocuparnos por una posible fuga de agua, ya que influyen muchos factores climatológicos, tales como la cantidad de horas de sol que recibe la piscina, la temperatura ambiente, el viento y la humedad relativa. Asimismo, cuanto mayor uso se hace de la alberca, más pérdidas de agua se producen, por lo que dependiendo de todas estas circunstancias, los expertos consideran razonable una pérdida de agua de 2,5 a 3,5 cm por semana. Pero atención, en los meses de invierno, donde las condiciones climatológicas adversas desaparecen, la pérdida debe reducirse notablemente. Si no es así, se debe profundizar en la búsqueda de la fuga.

Si tienes fuertes sospechas de que tu piscina está perdiendo agua, te recomendamos el método del cubo. Se trata de un proceso sencillo y aproximado que consiste en instalar un cubo a la escalera de la alberca, y hacer coincidir el nivel de agua de la piscina con el del cubo. Al cabo de varios días, deberemos comprobar si el nivel de agua de la piscina ha bajado respecto al del cubo, lo que indicaría una pérdida probable, o si, por el contrario, se mantiene constante, lo cual indica que la pérdida de agua ha sido proporcional por evaporación en el interior del cubo y en la piscina y, por tanto, no hay pérdidas. Por otra parte, es importante que sepas que la principal causa de las humedades en piscinas es que ha fallado la impermeabilización, lo que puede ser causado por dos factores diferentes:

Filtraciones desde el exterior: estas humedades en piscinas se originan a través de la filtración del agua desde el exterior al interior de la piscina. Pueden causar desprendimientos del revestimiento o ensuciar el agua de la piscina.

Filtraciones desde el interior: estas humedades surgen cuando el agua de la piscina se filtra hacia las salas de bombeo o hacia el terreno.

Las piscinas con filtraciones también se pueden ser causadas por problemas con el sistema hidráulico, especialmente en las uniones de las tuberías. Esto se da, sobre todo, en piscinas viejas o en aquellas a las que no se les ha dado el debido
mantenimiento.  Por lo dicho hasta ahora, para dar con la solución a los problemas de filtración es fundamental detectar con precisión la causa. Apoyarte en especialistas en la materia no está demás, porque si estos problemas no se atienden a tiempo, pueden derivar en males mayores.

Fisuras o grietas

Las grietas son aberturas o quebraduras largas y estrechas que aparecen en el material en el que esté construido el vaso de la piscina. Las grietas superficiales se producen en el revestimiento de la piscina únicamente, por lo que son fisuras que no intervienen en su estructura. Para la reparación de este tipo de grietas podemos retirar el revestimiento y volverlo a colocar para arrancar el problema de raíz o utilizar una pasta blanda para reparar su superficie. Las grietas que pueden salir en el hormigón, por su parte, son variadas al igual que sus causas. Existen las grietas de retracción que se producen durante el fraguado del hormigón: Normalmente, ocurren sin la presencia de esfuerzos atribuibles a acciones externas. No son fisuras de importancia, pero de igual manera hay que sellarlas con resina.

El hormigón de nuestro vaso también puede agrietarse por el asentamiento del terreno con el tiempo, el mal hormigonado de los muros y por otras causas, que, por lo general, generan fisuras pequeñas de entre 5 a 15 mm, fácilmente reparables con resinas y otros materiales. Por último, están las grietas mayores de 1 cm, estas fisuras necesitan que un aparejador o arquitecto las inspecciones para que asegure la rigidez de la estructura y dé su opinión sobre las soluciones más factibles.

Óxido, incrustaciones de cal y problemas con el agua

Pese que se realice un correcto mantenimiento de la piscina, el agua limpia y cristalina puede cambiar de color o las paredes pueden presentar manchas y alcalinidad, o se pueden corroer las partes metálicas. Estos problemas son frecuentes y pueden ser solucionados rápidamente. En el caso de que aparezca óxido en algunas partes de nuestra piscina, algunas causas posibles son pH bajo o dureza cálcica baja. Para tratar esta dificultad, se debe comprobar los niveles de pH y si están alterados, se deben llevar a entre 7,2 y 7,6 con un regulador de PH.

Si la corrosión es debida a una dureza cálcica baja, hay que aumentarla con un incrementador de dureza. En cuanto a las incrustaciones de cal en la piscina, estas se expresan en manchas calcáreas de color blanco en las paredes y los accesorios de la piscina. Estas incrustaciones pueden volverse ásperas y las superficies de las paredes rugosas. Además, el flujo de circulación del agua puede reducirse. Estas manchas de cal pueden producirse cuando el nivel de pH es demasiado alto, por lo que es necesario ajustar el pH y añade un tratamiento anti-calcáreo.

Por su parte, los cambios de color en el agua se deben a varios factores, entre ellos, al desarrollo de algas, un pH alto o una filtración deficiente. La presencia de algas en el agua se caracteriza por el agua turbia, normalmente de color verde, superficies resbaladizas, la obstrucción de los filtros y un consumo excesivo de elementos químicos. Las algas pueden crecer debido a circulación o filtración deficientes, un mantenimiento químico insuficiente, poca limpieza o influencias ambientales. Las algas no causan enfermedades, pero su presencia no invita a nadar, por lo que es fundamental que ataques este problema apenas lo notes.

El agua de la piscina también se puede tornar en azul, marrón o negro, lo que indicaría un exceso de cobre, hierro o manganeso en el líquido. Para solucionar estos problemas, se recomienda ajustar el pH y media hora después aplicar un tratamiento de choque con dicloro granulado y floculante líquido. A continuación, se debe filtrar durante 24 horas o hasta que el agua esté limpia. Finalmente, hay que cepillar a fondo las paredes y el suelo de la piscina, aspirar los restos y añadir algicida para prevenir la aparición de nuevas algas. Para finalizar, te recordamos que darle el mejor cuidado y mantenimiento a tu piscina es lo que te permitirá disfrutar a plenitud de los momentos de relax y diversión que le proporciona a tu vida tu amado espejo de agua. Si tienes alguna duda o necesitas asesoría, en Gresitepiscinas.com estamos abiertos a apoyarte,

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