Gresite nacarado o iridiscente

Las piezas con acabado nacarado en cualquiera de los modelos de gresite  son una buena opción para la piscina, logrando un efecto de olas por su luminiscencia y brillo. Es increíble cómo  en el espectro de este color están presentes todos demás los colores. La energía y el poder del nácar se activan al contacto con el agua, si nos sumergimos en ella podremos sentir su fuerza, el gresite color Nácar es una buena opción de color cuando de recobrar y mantener la energía se trata.

¿De dónde sale el Nácar?

El nácar o madreperla, es muy usado en la decoración en general. Esta sustancia segregada por los moluscos para conservar sus caparazones es extraída de la concha de estos. Entre las conchas que suministran  el mejor nácar están las nautilas, las haliótidas y las pintadinas. El nácar es duro, resistente y su principal atractivo es la iridiscencia. Su color tiene tonalidades  de banco, rosados, sepias y grises.

Se dice  que el nácar es capaz de volver atractivas  a las personas que lo llevan. Algunos aseguran que su poder es tanto que sus efectos pueden llegar ejercer un dominio sobre las personas.

Gresite Nácar. Color de colores.

No solo en la piscina ahora se usa al Gresite Nácar para decorar el baño tanto en la ducha como en el resto del ambiente. Esta opción es perfecta si deseamos darle distinción  a nuestra ducha, obtendremos mosaicos de diferentes  colores reflejados por la luz lo que le dará un resultado original, este revestimiento de gresite Nacarado es la opción más económica y acertada.

Las Nubes de Nácar de Munch

El pintor noruego Edvard Munch en su pintura “el grito” no solo pintó la angustia sino que reflejó en forma realista esas nubes raras que aparecen cada cierto tiempo al norte de Europa. Un equipo de científicos noruego en una reunión de geociencia en Europa explicó ese color del cielo de la famosa pintura, icono del expresionismo. Se trata de ese cuadro en el que una figura humana grita bajo un cielo rojizo que transmite angustia, pintura ésta muy común colgadas en las paredes de las consultas psiquiátricas.

Ese cielo angustioso que el artista había reflejado es conocido como “Nubes de nácar” aparecen durante el invierno.   A diferencia de las otras nubes, las nacaradas afloran en la estratosfera, que por las condiciones físicas adquieren ese color nacarado justo antes del anochecer o al amanecer. El propio Munch describió ese cielo en su diario: “Estaba caminando por el sendero con dos amigos -el sol se estaba poniendo- y sentí un soplo de melancolía”. El fenómeno de las “nubes nacaradas” se produce de vez en cuando, la última vez fue en Oslo antes de la Navidad de 2014, lo que inspiró a los científicos para emprender este estudio.

“Creemos que hay un aspecto realista en el cuadro, más allá de interpretaciones psicológicas”, indicaron los científicos, que recuerdan que en esa zona de Oslo había en esa época una institución psiquiátrica y que el nombre de “El grito” pudo inspirarse en los lamentos de los internos.